14 de agosto de 2006

Cadenas

Hoy leía el blog de un chaval de 16 años y en una entrada hablaba sobre el poder de hacer nuestros sueños realidad (lean su blog, escribe muy bien). Por otro lado, un compañero de trabajo dice "¡basta, esta no es la vida que quiero!", se va de la empresa a la aventura, sin nada seguro de ahora en adelante. Miro mi vida, mi momento y me pregunto si es todo lo que quiero.

La verdad es que me siento un poco encadenado. Toda mi vida he tenido la mala costumbre de intentar complacer a todo el mundo, quedar bien siempre, molestar lo menos posible, no destacar. Os remito a los primeros posts de este blog y a cierta gana de montar guerra, de luchar contra lo establecido, pero me siento cansado, como el que se ahoga luego de luchar horas contra el mar cuando ya llegaba a la playa. Supongo que la edad, el tiempo vivido, las experiencias van limando poco a poco el ardor juvenil y las ganas de batalla.

Miro mis manos y me parecen las mismas de siempre, las que me han acompañado toda la vida y me han proporcionado tantas satisfacciones. Pero las miro bien y no son las mismas de siempre, son más viejas, un poco más arrugadas; ya no cicatrizan como antaño, una raspadura, una heridita de nada tarda más de una semana en desaparecer. Y guardan señales de una vida, en cada arruga, en cada marca mal cicatrizada.

¿Cual es mi sueño? O sueños, todos tenemos varios, pero algunos tienen más peso que otros. La verdad es que la mayoría nos marcamos metas materiales: una casa, un coche, un viaje, ... nos parece que una vida mejor se compone de eso y nos olvidamos de la fábula de la camisa del hombre feliz. Admiro a quien tiene el coraje de luchar por sus sueños pero si no es a costa de pisotear al prójimo para conseguirlo, a quien deja todo para cambiar.

De verdad que yo quiero hacerlo pero ¿y mis responsabilidades? No quiero hacer daño a nadie, pero me mueva en la dirección que lo haga, alguien grita ¡ay! ¿Será que no tendré que hacer caso a nadie? ¿Ser egoista y preocuparme solo de mi? Tampoco me parece que sea lo correcto.

¡Qué dificil es todo! A veces me embarga cierto pesimismo existencial, pero al final puede mi lado positivo y sigo adelante, con todos mis sentidos abiertos aunque me duela la vida. Amo vivir, aunque esta no sea mi vida soñada, aunque sea un cobarde que se esconde en la autocomplacencia, aunque mi próximo objetivo sea un viaje, aunque uno de mis sueños sea ver los cerezos en flor en Japón (cuando realmente me gustaría intentar vivir y trabajar allí).

Es más fácil agachar la cabeza y seguir comiendo polla, a la espera de que me toque mucho dinero en un juego de azar y me la coman a mi. Mientras, disfrutaré lo que pueda de mi vida actual.

Dedicado a OSKAR. Que te vaya muy bien en tu nueva vida.

8 de agosto de 2006

Big Bang envidioso

Vaya calor que hace estos días. Apetece hacer cualquier cosa menos estar sentado en una oficina delante del ordenador (supongo que a los que tienen que cavar un hoyo bajo el sol pensarán que yo estoy mejor que ellos pero 1) ellos se ponen morenos a la vez 2) no me llega el aire acondicionado general de las instalaciones). Bueno, al menos me da la excusa para exponerles una de mis tontas teorías que se me ocurrió el otro día mientras miraba a la gente en el autobús.

No recuerdo bien porque me vino la idea, cual fue el detonante, el caso es que pensé que lo del Big Bang que nos vende la ciencia moderna es suficiente explicación para mi, que no necesito un dios creador. Mi teoría favorita es la del
Universo Pulsante (lo que implica creer también en el Big Crunch; parecen nombres de hamburguesas) aunque la NASA diga que tenemos universo para rato. Otra de mis variantes es creer que existe un multiverso (© 1960, Andy Nimmo) que alberga todas las posibilidades a la vez, pero esto me aleja de lo que quería contar.

Al pensar en dios, me vino a la mente la imagen de Adán y Eva en el paraiso (seguramente fruto de ese jueguecito que más de uno debe prácticar en los transportes colectivos al imaginar que pasaría si hubiera un desastre y solo quedaran vivos los ocupantes de dicho transporte... ¿no? ¿solo yo lo práctico?) y di con la clave que explica muchas cosas: Hace 15 millones de años, la humanidad era omnipotente y omniscente.

Solo tuvimos que imaginarlo y toda la creación apareció (algunos crearon con más fortuna y acierto que otros... como me encuentre algún día con el/la que imagino a los mosquitos se va a enterar).

¿Se imaginan a su vecina (no, la que se quieren follar, no, la otra, esa de la eterna bata y de vez en cuando con rulos) o su vecino (si, ese viejito barrigón, calvo peinado con los pelos que le crecen en un lateral y gafas de pasta) metomentodo dotados de omnisciencia? A mi me recorre un escalofrio.

Y no digamos ya de omnipotencia sabiendo lo envidiosos que somos los humanos. Si son adictos a la TV les pongo de ejemplo el anunción de esa marca de coches francesa tan famosa (que no, no sean pesados, no es Renault ni Peugeot, además de que no puedo decirlo porque no me patrocinan) donde salen un niño y niña con poderes mágicos que van convirtiendo un coche en diferentes modelos. Ya se hacen una idea de por donde voy, ¿verdad?

Pues el resultado final a la vista está: Una cabrona (porque, misoginia aparte, seguro que fue una mujer) deseo que su vecina o vecino no fuera más que ella y de ahí una espiral que nos dejó casi sin nada de lo que teniamos. ¿Se dan cuenta ahora porque solo se usa un 10% del cerebro? El resto lo desactivamos nosotros mismo por pura envidia cochina... estooooo... ¿qué estaba yo contándoles?

14 de julio de 2006

Estío hastiado

Por si les da curiosidad: test de sexo.

Les recomiendo lo hagan en modo texto por ir un poquito más rápido (es un poco prolijo) a menos que quieran ver (y oir) a la hermosa chica que pregunta y comenta las respuestas (tampoco es para tanto).

No se olviden de postear su puntuación. Si quieren ver mis resultados, ya saben que hacer.

11 de julio de 2006

Escribir con el alma abierta

Leyendo blogs y saltando de enlace en enlace he aterrizado en esta página que me ha llegado al corazón por su forma de contar las cosas, pequeñas y grandes. Creo que merece la pena darla a conocer (más aun) pero juzguen por ustedes mismos, no dejen que yo se los cuente... seguro que me lo agradecen.

5 de julio de 2006

Nacionalismos

¡Vaya mierda de radio! – decía para si mismo el operador de transmisiones – Estamos casi rodeados y no hay forma de comunicar con el cuartel general.

Las balas silbaban su canción de muerte acompañadas de rítmicas explosiones en un día sucio, gris y rojo.

Del batallón inicial quedaban aun alrededor de 10.000 soldados. La sargento responsable de uno de los pelotones se estaba preguntando por la maldita ley que “permitía” a las mujeres hacer carrera en el ejército, aunque en el fondo daba igual, era una guerra abierta y sin cuartel hasta las últimas consecuencias. El enemigo se había atrevido a entrar en los preciosos valles de su país, mancillar el sagrado suelo de la nación con intenciones de conquista. ¿Acaso no habían sido escarmentados a la fuerza hacía un par de años cuando se establecieron las fronteras? Estaba claro que la nación necesitaba a todos sus hijos e hijas.

Aun se acordaba del último paseo por el campo, un par de meses antes de ser movilizada. Su mayor anhelo era que ese paseo no fuera el último, que hubiera muchos más, poder llenarse los ojos del verde de la fresca hierba que crecía por todos lados.

Volver a su casa, disfrutar de esas comodidades que solo aprecias cuando no las tienes. Pero era necesario acabar con el enemigo para ello, vencerlos para siempre para asegurar la paz.

Cómo odiaba la piel blanca, casi transparente, de aquellos que habían muerto a manos de su unidad o que a veces habían acabado con la vida de sus compañeros, sin distinguir. Eran el enemigo a vencer.

La misión del batallón era asestar un golpe mortal en el mismo corazón del país enemigo. Acabar con el estado mayor y descabezar al ejército enemigo. Era una misión suicida, todos lo sabían, peleando incluso con niños y ancianos que defenderían cada casa, cada rincón, cada árbol, cada centímetro cuadrado del país, aunque fuera a base de piedras.

A pesar del odio que golpeaba sus tripas, la sargento admiraba el valor y coraje de esta gente extraña, que moría con una chispa de furia y orgullo en sus ojos claros.

Pero todo estaba a punto de terminar. Había sido una carnicería, no quedaba nadie con vida detrás de la unidad militar. Al frente, el cuartel general enemigo, defendido por tropas de élite que tenían rodeada a lo que quedaba del batallón.

Tenían que vencerles rápidamente, pues en cualquier momento podían ordenar el regreso de las tropas invasoras y el batallón sería aniquilado entre dos fuegos. Con esta terrible idea en mente, luchaban con todas sus fuerzas. Habían pedido por radio apoyo aéreo, pero nadie respondía. ¡Malditas montañas! ¿Quién querría vivir aquí?

Hubo una reunión de los jefes del batallón para buscar la forma de vencer la resistencia y alcanzar el objetivo que los había llevado hasta allí en un baño de sangre. En la mirada de todos podía verse el mismo odio y desesperación. ¿Cómo se habían atrevido a invadirlos y manchar sus fronteras? Pero aquí estaba el momento de la revancha, el dulce sabor de la venganza aun sin refuerzos.

En una hora comenzó el último asalto. Los uniformes verdes se tiñeron de rojo y luego todo fue pardo cuando cayó la noche. La victoria de unos supuso, como siempre, que alguien perdiera y, en este caso, se perdió hasta la vida de todos los defensores. Mujeres y hombres de todas las edades habían entregado hasta el último aliento por evitar la invasión. ¿Quién araría los campos ahora? ¿Quién daría de comer a los animales? ¿Quién segaría la hierba roja?

El operador de comunicaciones miraba el interior de la radio. No podía ser que nadie contestara, debía estar rota. Le habían ordenado dar la noticia de la victoria y estaba alegre por ello, pero su humor cambiaba por culpa del aparato. ¡Vamos, funciona de una vez!

Los supervivientes, victoriosos, se dedicaban a hacerse fotos con los generales enemigos muertos. Seguro que sus familiares y amigos vomitarían del asco cuando vieran las fotos donde salían gente tan dispar: contraste de piel morena y piel blanca, con brochazos de rojo por todos lados.

Cinco días después, no quedaba mucha alegría en los blancos rostros de los vencedores. No había forma de comunicar con el estado mayor ni, probando en otras frecuencias, con nadie amistoso. Se envió un equipo de exploración pero llegando a la frontera murieron todos excepto uno que solo vivió lo justo para contar que no se podía regresar a la patria, que el enemigo aun era fuerte y no podían retroceder.

Será cuestión de esperar un poco más para que se den cuenta que ya no tienen jefes, que no llegan las órdenes, que han perdido. Entonces se desbandarán. – Dijo uno de los coroneles.

Los días seguían pasando y no llegaba ninguna noticia. La tropa comenzó a desperdigarse, a acomodarse en las casas enemigas. Alguno que añoraba su vida civil anterior, intentó volver a hacer lo que sabía. Unos a arar, otros a dar de comer a los animales, los más listos, a comerciar. ¡Qué bien que el ejercito es mixto! Pensaron muchos que formaron parejas. Cada cierto tiempo se enviaban exploradores a conocer la situación del frente, pero nada cambiaba, salvo ellos mismos. ¡Qué bello era contemplar los valles verdes de nuevo y añorar aquellas casas en la montaña con inviernos blancos!

Una bala se clavó en la frente de su compañera y el sargento se tumbó en la tierra para evitar otra que pasó cerca. Odiaba la tradición familiar de hacer carrera en el ejército desde que su tatarabuela había conseguido ser sargento y heroína de guerra. Una larga tradición de militares le había metido en esta guerra absurda. Si no fuera por el amor que profesaba a sus montañas y el odio que tenía a la gente de piel clara…

4 de julio de 2006

Un poco (más) de autocomplacencia

Seguro que hay gente que puede presumir más que yo pero no me voy a resistir a la tentación:


Paises donde he estado alguna vez en esta vida (aunque sea de escala en el aeropuerto)



A ver si puedo seguir coloreando...

26 de junio de 2006

Entrada única sobre el mundial de fútbol 2006

No me gusta el fútbol, ni jugarlo ni verlo, aunque deba admitir que a veces lo miro como miro los anuncios o cualquier programa absurdo (incluida la teletienda) o película insulsa, dejando mi mente en blanco y dejándome llevar por esos bonitos colores y luces que me impiden hacer algo mejor.

Me había propuesto no escribir nada sobre el mundial, pero está mañana Don Nacho ha soltado una parida que me he propuesto robar para deleite de algunos y abucheo general de las masas por tan indigna contribución a este sesudo y brillante blog (solo conocido por un pequeño circulo de autocomplacientes en el que me incluyo).

Es muy probable que sepan que se juega un partido donde uno de los equipos tiene un nombre que permite cierto juego de palabras en español. Igual hasta ya saben el resultado, pero déjenme apropiarme de la obvia ocurrencia:

¿Quién ganará el partido Brasil-Ghana? Está claro que la propia frase es un anuncio del vencedor, aunque un equipo que se llame Ghana merecería más el triunfo, pero sospecho que Francia o España, por mucho que lo deseen e, incluso, recen por ello, verán que Ghana no gana... ¿o tal vez si?

21 de junio de 2006

Atletismo sangriento

Permítanme este título que se aleja timidamente de la anterior línea. Comprendan que que ya le dimos una vuelta al sol y merece la pena renovar(se) aunque sea tímidamente. ¡Y qué carajo! Es mi blog (mientras no me lo borren) y hago lo que me sale de los cojones da la gana. El caso es que mientras escribo esto y lo voy pensando, tampoco me alejo tanto de la línea anterior... en fin, Sísifo ataca de nuevo.

Dicho esto, vayamos a descifrar juntos el bonito título de este post. Sirva como declaración de principios que no soy muy amigo de los localismos y que me parece de los más cateto/hortera (pongan aquí su palabra despectiva favorita) llenarse la boca (los dedos) de las excelencias del pedazo de tierra donde uno nació por una combinación de factores al azar. No obstante, para una mejor comprensión de la tontería suprema que voy a contar, les pondré en antecedente de la información necesaria que sitúe todo esto:

  • El Excmo. Ayuntamiento de Málaga está construyendo un estadio de atletismo.
  • En dicho estadio, se pretende celebrar la Copa Europea de Atletismo durante el 28 y 29 de junio del año 2006.
  • A fecha de publicación de este post, la obra aun no está terminada (no se dejen engañar por la infografía).

Yo me pregunto: ¿Por qué la humanidad es así de estúpida (concretamente los nacidos en España y especialmente los de Málaga, sobre todo si es cargo público con poder de decisión)? Se ve que cometemos los mismos errores una y otra vez: esperamos a última hora para luego hacer las obras sin tiempo y, lo que es peor, sin seguridad. ¿Ya no se acuerdan de lo sucedido con el Palacio de los Deportes "J. M. Martín Carpena" y sus grietas debido a la mala cimentación?

Que no me inviten a ir a la citada Copa porque las gradas hechas con cemento fraguado en poco tiempo y sometido a tensiones estructurales al colocar un gran entramado metálico encima para dar un poco de sombra me dan miedo. Espero no sufrir el síndrome de Casandra.

Y no queda aquí la cosa. El estadio está junto a la desembocadura del rio Guadalhorce, donde se forman unas bonitas charcas de agua estancada, paraiso natural de pequeños hematófagos conocidos popularmente como mosquitos. Va a ser como ponerles un buffet cerca de casa. Ojalá no asistamos al nacimiento de una nueva raza de mosquitos por culpa de las sustancias que puedan correr por las venas de la flor y nata del atletismo europeo.

En cualquier caso, está claro que la sangre correrá en el nuevo estadio de atletismo...

7 de marzo de 2006

La sandía sexual

O cualquier otra sandez podría valer como título de este post deshonroso. No me hagan mucho caso pues la indigestión de películas que llevo encima no deja funcionar con cierta corrección mi maltrecho cerebro.

Me había propuesto no utilizar la descripción/crítica de películas que hubiera visto como sistema para llenar de posts este blog, pero el otro día vi una que no puedo resistirme a invitarles a verla. Seguro que no voy a hacer que la distribuidora, el canal o los autores mueran ricos, pues solo llego a unos 10 lectores fieles a los que me empeño en defraudar semana tras semana pero aun así, estoy dispuesto a romper mis principios para llegar a un buen final.

La película no es otra que
El sabor de la sandía (en inglés se llama "La nube caprichosa" y en taiwanés no me atrevo a traducirlo porque excede mi conocimiento de mandarín).

No se dejen engañar, no es una broma obra maestra, ni una gran película. Es más, incluso puede que llegue a aburrirles con sus planos fijos y estáticos de 1 minuto o más pero, qué carajo, a mi me gustó. Tampoco es que fuera un dechado de originalidad, porque no aporta nada nuevo, pero háganme caso, véanla. Eso si, no esperen nada, no lean el argumento ni ninguna crítica. Solo mírenla.

Confien en mi por una vez en sus vidas. Igual no se arrepienten y me lo agradecen. Espero sus comentarios saboreando una sandía...

7 de febrero de 2006

Ingratitud orgásmica

Una reflexión que distingue la forma en que cada persona entiende el sexo: ¿es mejor ser egoista y que cada uno busque su propio placer, como en una especie de carrera, o es más placentero hacer llegar al orgasmo a la otra persona sea como sea, aun a costa del propio placer?

Personalmente, encuentro más satisfactorio, que no placentero, "conseguir" que la otra persona se corra antes que yo, pero no niego que a veces me apetece llegar enseguida y ponerme a hacer otra cosa (dormir, comer, pasear, ver la tv, ...)

¿Cual es vuestra opinión al respecto?

Aprovecho este post para agradecer las 3.000 visitas alcanzadas de forma inmerecida, ya que he tenido mucho tiempo el blog sin actualizar por motivos varios. Gracias y prometo ser un poco más regular o, algunas veces, hasta bueno o excelente.

19 de diciembre de 2005

Una comida más...

Estaba viendo un documental en la TV hace unos días sobre el 20 de noviembre, la transición y la guerra civil. Solo recuerdo una cosa que siempre me ha gustado mucho: los carteles de propaganda de ambos bandos durante la guerra. En uno de ellos, se veía a un grupo de mujeres con armas y el puño izquierdo en alto y enseguida pensé lo que voy a compartir con vosotros.

¿Hasta dónde estaría dispuesto a ir (hacer) por defender mis ideas? Si de repente hubiera otra guerra civil y yo no estuviera de acuerdo con la ideas de los ganadores, ¿qué haría? ¿Lucharía? ¿Tragaría? ¿Me iría del país?

Me gustaría saber vuestra opinión (está claro que por mucho que uno imagine, hasta que no se ve en la situación, no actua, pero me agradaría conocer vuestra idea actual).

Después de darle varias vueltas, estoy seguro que tragaría o me iría del país si la cosa llegara a un límite intolerable para mi. No tengo alma de luchador porque durante mi vida no he necesitado luchar por casi nada. De una forma u otra no he tenido conflictos serios. Casi ni peleas de niños. Encima, me gusta presumir de tener una mentalidad tan abierta que a veces rozo el absurdo, por tanto, puedo aceptar casi cualquier idea aunque no llegue a compartirla.

Creo que viviré arrodillado en lugar de morir de pie... hasta que me toque morir y seguro que ni pueda elegir la postura.

5 de diciembre de 2005

Exorcismo público

En la mejor línea del periodismo rosamarillento, un testimonio desgarrador que no me ha dejado impasible y que no puedo sino reproducir aquí para deleite de algunos, burla de otros y aceptación de unos cuantos al reconocerse en la situación (los nombres y lugares han sido manipulados convenientemente para evitar la estigmatización pública):

Hola, me llamo K y no soy agrimensor. Tras una vida moderadamente satisfactoria y larga, me encuentro en un punto de inflexión que me plantea una duda existencial que algunos definirían como terrible.

Todo empezó con un mensaje de móvil (SMS) y una llamada perdida, aunque yo juraría que fue al revés, en esa hora de la noche que nunca he sabido definir. Según a quien saludas, te das cuenta si aun no se fue a dormir o recién se levantó. Era W que me citaba a su lado.

Tengo que confesar que adoro a W desde el primer instante que la vi, sentimiento que se vio reforzado nada más oirla hablar y notar que no era nada estúpida o tonta al uso.

Como ella se define, es una mujer de personalidad marcada, fuerte, con un aura sensual en todo lo que hace, como se mueve, como camina, incluso cuando te manda a la mierda. A pesar de ese carácter, me dan ganas de defenderla de todo, hacer lo que sea por ella, pero me temo que me paso de la raya.

No voy a decir que sea la mujer más hermosa del mundo porque esta es una opinión subjetiva y, por tanto, difícil de demostrar. Además, me cuesta horrores decidirme para cualquier cosa con más de una opción posible. Imaginen para decir quién es la mujer más hermosa del mundo... no acabaría nunca, a casi todas les encontraría cualidades que las harían acreedoras del puesto. Si puedo decir que no entra en la categoría de las feas, que aunque sea otra opinión subjetiva, no puedo permitir que por un instante piensen e imaginen una versión fea de W. No, para nada. Imagínenla como su ideal de belleza, seguro que habrá muchos casos en los que no coincida, pero alguno de ustedes acertará y otros se acercarán mucho.

Una prueba evidente de esa adoración que les trato de transmitir es que, a pesar de la hora, salté de la cama (sí, confieso que estaba durmiendo ¿o era dormido?) y corrí a su casa.

En este punto, este relato comenzaría a subir de temperatura, excitando a algunos y asqueando a otros, pero no me apetece entrar en detalles que laceran mi autoestima al recordarlos. Para abreviar (y yo sufrir menos), digamos que estabamos follando (o, al menos, intentándolo).

Y justo cuando estabamos listos para, para... ¿de verdad tengo que ser descriptivo? Es que no se me dan bien las descripciones. Aunque no sea agrimensor, soy de ciencias con un toque de letras, pero le tiro más al detalle aburrido, además que hablar (escribir) sobre sexo cuando salgo en la película me da cierto reparo. No tengo yo muy claro esto del anonimato de Internet del que todo el mundo habla. En fin, que ya estaba preparado, con mi pequeña (¿he dicho pequeña?) personalidad cavernosa con un nivel de sangre acumulada más que aceptable y llamando a la puerta del amor (¡joder, que cursi puedo llegar a ser, coño!).

Una mirada de W fue suficiente. "Ni se te ocurra sin condón" me dijeron sus ojos con cierto brillo asesino. "Tranquila, que ya me pongo uno", la tranquilice. Lo malo es que la que se tranquilizó fue mi personalidad cavernosa.

Fue ponerle la goma y sentir como si se quedara sin aire, como si se asfixiara. Había pasado lo peor. El seso se había impuesto al sexo. Pero serán cabrones mis dos cerebros. ¿Cómo se pueden poner de acuerdo así para joderme y evitar que yo pueda joder? ¡Mierda, no es justo! Resultado final: gatillazo.

Mi único consuelo es exponerme a la burla pública para tratar de superarlo, para que, entre un mar de risas y dedos acusadores, pueda reconocer la mirada culpable y baja de otros que han pasado por la experiencia.

Mi psicólogo me ha pedido que encuentre los motivos del suceso. Se me han ocurrido los siguientes:
  • Odio los condones, sobre todo el olor y el sabor que tienen. Y el proceso de colocarlo es destrempante. No entro en el tema de la sensibilidad porque eso es muy variable y estoy seguro que no es el problema principal.
  • La presión autoimpuesta (donde habré leido yo esta palabra antes) de quedar como el amante número 1 del mundo.
  • La falta de sueño / descanso debido a la mala vida nocturna.
  • El exceso de alcohol en sangre (aunque en esta ocasión es una pobre excusa, habida cuenta la ingesta de las últimas 48 horas).
  • Haberme masturbado 4 horas antes.
  • Los remordimientos por no estar seguro de estar haciendo lo correcto.

¡Vaya! Ahora que releo lo que he escrito, tengo clarísimo que es todo una paranoia mental. ¿Qué será de mi vida sexual a partir de ahora? Seguro que se corre la voz (bueno, al menos, alguien que se corre) o alguna mente lúcida me identifica a partir de las pequeñas pistas que, inconscientemente, he dejado en este relato. Ahora W nunca más me llamará a su lado. Si acaso, para que le limpie la casa o arregle su lavadora. ¿Me aceptarán en "El diario de Patricia"? W, de una forma retorcida y bizarra, te amo (¿o es deseo sexual puro?). No me abandones por nadie con un solo cerebro y/o una gran personalidad cavernosa hematopoyética. ¡WWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWW!

Aquí se pierde el relato. Desde que lo lei en esa página tan famosa que todos conocemos (no, hombre, Google no), miro todas las tardes "El diario de Patricia" con la esperanza de reconocer a K o W entre los invitados y me invade la culpabilidad cada vez que zapeo para mirar esas cajas de color rosa con dinero que un guapo presentador, adalid de los comedores de pollas en todos los sentidos, presenta. ¿Y si K sale justo cuando quedan 4 cajas y hay 300.000 euros en juego?

Además, el que más o el que menos ha tenido alguna vez un gatillazo, ¿verdad? ¿No? ¿De verdad? ¿Solo nos ha pasado a K y a mi? Ooooops, me habeis pillado.

25 de noviembre de 2005

Disciplina inglesa

Este es un post autoimpuesto. Simplemente me he dicho, quiero escribir algo aunque no tenga ni puta idea de qué.

Supongo que saldrá un churro o una mierda o combinación, pero eso no me detendrá.

Podría utilizar el socorrido "Acabo de ver Match Point de W.Allen y me ha gustado bastante, aunque cometí el error de ir un poco cansado (falto de sueño), por lo que me pareció un poco lenta en algún momento. El caso es que...", pero no lo voy a hacer, tienen ustedes cientos de blogs y artículos de opinión al respecto a cual más acertado.

Tal vez podría hablar del concierto de tambores taiko que no veré, pero sería un recurso fácil y pedante. Tal vez de un cantante que se llama Jim White y un disco titulado "Jesús de ojos equivocados" (Wrong-eyed Jesus!) pero sería un signo de cierto fanatismo que quiero reservar para mi admirado y poco prolijo artista multimedia, el Sr. Salme.

Y si intento criticar un libro que se llama "Lo bello y lo triste" no puedo porque solo el título me pone la piel de gallina (los vellos de punta).

Esto reduce mis opciones a hablar de la actualidad noticiada, pero me apetece tanto como ponerme una pinzas en los pezones... aunque... esperen... una pinza en los pezones es apetecible para mi (sin que apriete demasiado, ¿eh?). No, mejor cambio la frase: me apetece tanto como hacerme una escarificación (si es que cuando me pongo...)

Ya solo me queda refugiarme en mi pasado o en mi rico mundo interior para verter y compartir una letras que salgan de dentro de mi, expresando lo que pienso o lo que pensé, abriendo la caja negra que es mi cerebro, guardando una copia bizarra y nada literal de este vuelo llamado vida.

¿Saben que les digo? Que me apetece un carajo escribir nada y mucho menos como algo impuesto o, ya no digamos, autoimpuesto. A la mierda.

Mierda, lo hice de nuevo...

21 de noviembre de 2005

Orquitis

Perdonen que no escriba con comodidad, soltando esas frases barrocas que tanto me gustan pero sufro una mutación Cela-Quevediana con síntomas Pérez-Reverte. Todo esto se resume en una frase:

Tengo los cojones hinchados de ver "ti" escrito con tilde por todos lados, sobre todo en publicidad. ¿Dan puntos en la facultad por ponerle acento o qué?

Por favor, entérense de una puta vez: TI es monosílabo y no necesita tilde diacrítica pues no se confunde con ninguna otra palabra.

¡Basta ya! Van a conseguir modificar el diccionario a base de publicidad porque toda la publicidad está dirigida a (y yo con 10 lectores, ¡ay!).

¡Blogs del mundo, uníos a la campaña! Pasa y extiende la palabra (bien escrita)...

18 de noviembre de 2005

Hidrofilia

Para mis 10 lectores que me leen 100 veces, un pedacito de mi memoria:

Algo que no hago hace tiempo y que el clima actual (lluvioso) me trae a la memoria es pasear bajo la lluvia por un espigón internándose en el mar.

Por un lado, la sensación de estar adentrándote en el mar, solo unido a la tierra por una fila de grandes rocas con un poco de cemento como nexo de unión.

Por otro, el mar con olas que van de ligeramente cabreado a enfurecido, amenazando con tragarse esa tierra que se atreve a profanarlo en sus dominios.

El agua por todos lados, viniendo del cielo, casi es la sensación de bucear. Agua fria, a veces suave, otras como pequeños aguijones o grandes gotas que se estrellan y salpican más gotas en otras direcciones.

Y lo mejor de todo, la mezcla de olores: tierra húmeda, mar, sal, yodo, pescado, lluvia, si hay suerte, rayos que dejan rastros de ozono.

¿Y quién olvida los sonidos? Plic, plic, plic, plic, ploc, ploc, el rugido de la ola al estrellarse contra las rocas, el trueno, envidioso, agitando el aire.

En ese momento, casi puedo creer que dios existe, que realmente es DIOS, pero enseguida me doy cuenta que no es necesario, que no es así, que no es cierto. La naturaleza no necesita ningún dios. Es solo que yo me siento pequeño, chiquito, un grano en la maquinaria de la Tierra y necesito un padre o una madre que me ampare y proteja, pero no es real, soy autónomo, no necesito dioses, necesito personas a mi lado, que a ratos compartan mi soledad, físicamente lejos pero sintiéndolos junto a mi, y a ratos me rodean en aislamiento total . Me alegra estar vivo, me apena saber que moriré y mi pensamiento consciente conmigo, pero estoy contento de seguir formando parte de la Tierra, como el abono de un árbol, el agua que cae sobre mi o el mar que lucha para recuperar su dominio.

A veces siento que me falta tiempo para hacer y sentir todo lo que me gustaría, pero luego reflexiono y me doy cuenta que no podré llegar a todo aunque viviera 1.000 años. Al menos me puedo imaginar muchas cosas, al menos, os puedo contar algunas y leer vuestras vivencias y pensamientos, envidiaros por no haber estado en vuestra piel en ese momento, pero al menos me asomo a este rectángulo de vuestro mundo que me ofrecéis. A cambio, yo os regalo un pedacito de mi mundo: adoro pasear por un espigón que se interna en el mar en medio de la lluvia. Cuando tenía menos de 18 años, lo hacía a menudo. En otros 18 años no lo he vuelto a hacer.

Parece que comienza a llover... ¿vienes a pasear conmigo?

16 de noviembre de 2005

Pánico a una muerte ridícula

Hoy voy a ser menos original que nunca. A veces, cuando hago determinadas acciones (algunas ilegales, otras no aceptadas por la sociedad y similares), sobre todo las relacionadas con ser uno mismo sin tapujos, cortapisas ni disfraces siempre me acuerdo de esta canción de Def Con Dos cuyo título tomo prestado para este post.

¿Habéis tenido alguna vez esta sensación? ¿Este pensamiento del tipo "ojalá no me muera en esta situación, sería horrible que me encontraran así"?

Es increible como nos llegamos a preocupar por esto sabiendo que, una vez muertos, nuestra escala de preocupaciones cambia radicalmente (bueno, yo creo que directamente desaparece dicha escal, al igual que todo nuestro ser, pero bueno, se que cada persona tiene sus creencias al respecto).

Es como lo de llevar la ropa interior límpia y no demasiado vieja (sin rotos, ni desgastes) que nuestras madres procuraban inculcarnos para estar presentables en caso de sufrir un accidente que demandara que nos desnudaran o vieran en ropa interior. Me imagino la situación: yo, todo ensangrentado, paralizado del cuello para abajo y pensando si llevo los calcetines esos tan cómodos que de tanto ponerlos tienen un poco gastado el talón, ¿qué dirá el doctor cuando lo vea? ¡Cielos! ¡No! ¡No me cambié los calzones porque ya no me quedaban límpios y me dio diarrea en el restaurante chino que no tenía papel en el WC!

A continuación, algunos ejemplos que vienen en la canción y otros de mi propia cosecha:
  • Suicidarse sin mirar la Primitiva.
  • Desnucarse en la bañera fornicando.
  • Castigo divino a la zoofilia. Pasión que aplasta una roca asesina. Todos se ríen porque adivinan qué hacía el difunto con una gallina.
  • Onanismo casero desbocado en la cocina del lord diputado. Bolsa de plástico en la cabeza y en el muslo las ligas de la asistenta (aquí cada persona puede montar su escenario masturbatorio favorito).
  • Que te vayas de viaje de placer sin tu pareja, engañándola diciendo que es de negocio, y te mueras antes de regresar (hay un par de pelis sobre esto).

¿Se os ocurre alguna más?

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Al margen del asunto y por asociación de ideas: ¿Por qué será que prefiero el gerundio al participio del verbo joder (del latín futuere)?

15 de noviembre de 2005

9 de noviembre de 2005

Clímax

No doy crédito a mis ojos... 1.000 visitas en solo 145 días de vida de este superblog infravalorado. Incluso es leido por gente a la que no conozco en persona. Estoy realmente emocionado.

Gracias.

Parasitismo uretral

Lecturas ya dio la primicia.
España ya puede presumir sin duelos.
Orgullosos los padres y abuelos.
Nadie cree que acabe como novicia.
Otra piedra más en la dinastía.
Recuerdos de pasado glorioso.
Fuego fatuo y parsimonioso.
Origen de más de una felonía.
Bien está lo que bien acaba.
Ignoramos cuando acabará.
Amarlo me resulta imposible.
Real personaje, ¿cuándo trabajará?
Una situación insostenible.
Indicios de un parásito más.
Nadie sabe cómo acabarás.

A pesar de intentarlo, no he podido evitarlo. Al menos espero haberos divertido...