8 de agosto de 2006

Big Bang envidioso

Vaya calor que hace estos días. Apetece hacer cualquier cosa menos estar sentado en una oficina delante del ordenador (supongo que a los que tienen que cavar un hoyo bajo el sol pensarán que yo estoy mejor que ellos pero 1) ellos se ponen morenos a la vez 2) no me llega el aire acondicionado general de las instalaciones). Bueno, al menos me da la excusa para exponerles una de mis tontas teorías que se me ocurrió el otro día mientras miraba a la gente en el autobús.

No recuerdo bien porque me vino la idea, cual fue el detonante, el caso es que pensé que lo del Big Bang que nos vende la ciencia moderna es suficiente explicación para mi, que no necesito un dios creador. Mi teoría favorita es la del
Universo Pulsante (lo que implica creer también en el Big Crunch; parecen nombres de hamburguesas) aunque la NASA diga que tenemos universo para rato. Otra de mis variantes es creer que existe un multiverso (© 1960, Andy Nimmo) que alberga todas las posibilidades a la vez, pero esto me aleja de lo que quería contar.

Al pensar en dios, me vino a la mente la imagen de Adán y Eva en el paraiso (seguramente fruto de ese jueguecito que más de uno debe prácticar en los transportes colectivos al imaginar que pasaría si hubiera un desastre y solo quedaran vivos los ocupantes de dicho transporte... ¿no? ¿solo yo lo práctico?) y di con la clave que explica muchas cosas: Hace 15 millones de años, la humanidad era omnipotente y omniscente.

Solo tuvimos que imaginarlo y toda la creación apareció (algunos crearon con más fortuna y acierto que otros... como me encuentre algún día con el/la que imagino a los mosquitos se va a enterar).

¿Se imaginan a su vecina (no, la que se quieren follar, no, la otra, esa de la eterna bata y de vez en cuando con rulos) o su vecino (si, ese viejito barrigón, calvo peinado con los pelos que le crecen en un lateral y gafas de pasta) metomentodo dotados de omnisciencia? A mi me recorre un escalofrio.

Y no digamos ya de omnipotencia sabiendo lo envidiosos que somos los humanos. Si son adictos a la TV les pongo de ejemplo el anunción de esa marca de coches francesa tan famosa (que no, no sean pesados, no es Renault ni Peugeot, además de que no puedo decirlo porque no me patrocinan) donde salen un niño y niña con poderes mágicos que van convirtiendo un coche en diferentes modelos. Ya se hacen una idea de por donde voy, ¿verdad?

Pues el resultado final a la vista está: Una cabrona (porque, misoginia aparte, seguro que fue una mujer) deseo que su vecina o vecino no fuera más que ella y de ahí una espiral que nos dejó casi sin nada de lo que teniamos. ¿Se dan cuenta ahora porque solo se usa un 10% del cerebro? El resto lo desactivamos nosotros mismo por pura envidia cochina... estooooo... ¿qué estaba yo contándoles?

5 comentarios:

TEE7H1NG dijo...

Bueno, eso de que sólo usamos el 10% del cerebro está por demostrar, ya que son muchos los contraejemplos que refutan esa afirmación (léase "final del mundial de fútbol de Alemania 2006"). También los hay que utilizan el 100% de su cerebro por increíble que parezca (léase "pirómanos galegos", o "diputados del congreso" por poner un par de ejemplos), el que no da pa más, no da y punto!

Total, que por inducción al absurdo, podemos echar p'atrás cualquier teoría de la omnisciencia universal o multiversal...

En resumen: pa qué darle vueltas al tarro si a mí lo que me apetece es darme un bañito en la playa... xDDD

qïp dijo...

Bueno, en el primer "contraejemplo" no se demuestra el uso del cerebro, solo del cráneo.

En el segundo contraejemplo, está por demostrar que dichos individuos puedan ser incluidos dentro del grupo de los humanos.

Por último, ¡qué carajo! Vámonos a la playita (pero no olviden su traje de protección antimedusas o, mejor, vámonos a las playas atlánticas.

TEE7H1NG dijo...

...incluso a las pacíficas... ¿quién teme a los tiburones? :P

Señor Salme dijo...

A la luz de esta reveladora teoría puedo entender por fin por qué decía Leibnitz, con toda la cara del mundo, que este es el mejor de los mundos posibles.

Veamos. Ciertamente, podemos imaginar un mundo mejor que éste (en el que, por ejemplo, los aviones llegaran a su hora y un atracón de frutos secos no provocara indigestión, por no hablar de la paz mundial y todo lo demás); el problema es que el mundo ideal que yo imagino puede entrar en contradicción con el de otros: siempre hay algún imbécil, entiendan.

Así, fueron los contradictorios deseos omniscientes de un grupo primitivo de seres envidiosos los que dieron lugar a la penosa situación actual. A jorobarse.

Ahora está todo mucho más claro. Sí, habría hecho mejor en irme a la playa.

mónica dijo...

No voy a comentar este post, sino una de sus frases (la mala instalación del aire acondicionado).Cierto. El aire no llega a nuestro corralillo: estoy pasando el mejor verano de mi vida. Qïp, esto no te consuela? Puedo hacer algo por ti (sin tilde)para paliar tu calor?