11 de enero de 2007

Diario Imaginario: Un cuello japonés

Siempre me ha llamado la atención Japón por todo en general y nada en particular. El caso es que ahí estaba yo, como un pasmarote, en la entrada del FH del centro comercial R y nada, ni puto caso me hacían para asignarme una mesa.

Por fin viene una camarera, que se da cuenta que estoy a punto de irme, y me conduce al sitio que han escogido para mi, siempre que yo esté de acuerdo, claro.

Es una chica que estoy seguro no cuadra en el ideal de belleza de muchas personas, pero a mi me gustaba. Miro el cartel identificativo con su nombre mientras prepara mi mesa. Se llama A, ¡qué suerte! La mayoría de chicas con las que he tenido algún tipo de relación tienen un nombre que comienza por A.

Lleva un corte de pelo a mitad de camino entre moderno-sofisticado y recién salido de una okupación. Un piercing en una ceja, la otra ceja afeitada/depilada con cortes verticales. Delgada, un metro sesenta, pocas tetas y una cara un poco de chico (es cierto, este tipo de chica es mi debilidad). Seguro que más de uno pensará que es lesbiana. Yo lo he pensado, pero eso es algo que me da igual, fuera del morbo que nos produce a los tíos ver/imaginar a dos tías enrolladas.

A medida que da viajes por el restaurante haciendo su trabajo me voy fijando en más detalles. ¡Vaya! ¡Tiene un tatuaje en el cuello, en un lateral! (déjenme ser pedante e indicarles que estaba a lo largo de la carótida).

Son dos “letras” japonesas. Las reconozco como katakana aunque mis miniestudios no dan para saber cuales son. De repente, se me ilumina la bombilla. Es su nombre, el que yo había leído antes en su chapa, pero en japonés fonético-silábico.

Me sonrío para mi mismo. Ya tengo la excusa perfecta: “Perdona que te moleste, A, ese tatuaje que llevas en el cuello es tu nombre en katakana, ¿verdad?”.

“Sí, ¿cómo lo sabes? ¿Hablas japonés?”. Iba a contestar con un hai pero hubiera sido ridículo. Le cuento lo mucho que me gusta Japón y lo japonés. Su jefe la está mirando mal por perder tiempo con un cliente, así es que me decido y me lanzo: “Oye, ¿a qué hora terminas de trabajar? Me gustaría quedar para hablar contigo y conocerte más. La verdad es que me resultas muy atractiva”.

Estaba claro que la respuesta no podía ser otra…

6 comentarios:

qïp dijo...

Perdón a los que ya conocieran esta entrada de mi abandonado blog alternativo.

En un alarde de pereza recicladora, voy a ir trayendo esas entradas casi perdidas para gusto y disgusto de mi legión de lectores (¿serán suficientes los dedos de mis manos para llevar la cuenta?).

Besos para ellas y abrazos para ellos... o al revés...

Anónimo dijo...

Es que llega un momento en que cansa un poco lo de la alternatividad escondida nunca encontrada.
Me alegro que recupere la entrada, y más en estos momentos de publicidad para su blog ;-)
By the way, todavía no he hecho los deberes... hasta cuando tengo para votar?

qïp dijo...

Para hacer los deberes buscando la matrícula de honor, hay que registrarse como usuario en 20 minutos y votar diariamente a este su blog, en la categoría de erótico de preferencia, ya que hay menos competidores.

Pero me conformo con el aprobado de, al menos, un voto en todo el periodo.

Anónimo dijo...

Pos la verdad es que sí que recordaba la historia de la chica fea con el tatu japonés... ;)

Si no fuera tan perro, hasta me registraba pa votarte, pero joder q pocas ganas! xDDD


Oralé!

mónica dijo...

Sí recuerdo la intriga q nos produjo tener q adivinar la respuesta de Ana.
Prometo mi voto. Ya tengo la intención, sólo queda registrarme y votar.
Dónde andas??? Beso.M.

Anónimo dijo...

jajjajaja, que fregada... coincidencia decadente... putala mano. Me gusta mucho los simbolos japonese, y en esto me apunto para aun tatuaje de flor de cerezo sobre mi cicatriz. Tema discutido y no sabai nada de este tu post blogero. Desde Teguz. Tere.